Con 42 votos a favor y 30 en contra, la Cámara Alta aprobó en general la reforma laboral promovida por el presidente Javier Milei. La iniciativa, que incorpora modificaciones de último momento y fue debatida durante una prolongada sesión, ahora será analizada por la Cámara de Diputados
El Senado de la Nación otorgó en la madrugada de este jueves media sanción a la reforma laboral impulsada por el Gobierno, tras una sesión que se extendió por más de 14 horas y culminó con el proyecto aprobado por 42 votos a favor y 30 en contra. La iniciativa, que propone transformar elementos significativos del marco laboral argentino vigente, continuará ahora su tratamiento en la Cámara de Diputados.
La reforma fue respaldada por el oficialismo de La Libertad Avanza y por diversas fuerzas aliadas, entre ellas sectores de la Unión Cívica Radical (UCR), Propuesta Republicana (PRO) y bloques provinciales, que consolidaron una mayoría estable para la votación en general. Las bancadas que expresaron su rechazo estuvieron compuestas principalmente por legisladores del peronismo, que cuestionaron el contenido del proyecto y advirtieron sobre posibles impactos en derechos laborales.
Durante el debate, el texto fue objeto de modificaciones y ajustes de último momento con el objetivo de ampliar consensos. Entre las principales discusiones se incluyeron cambios vinculados a aportes sindicales, al traspaso de competencias de la justicia laboral y a otros aspectos técnicos de la normativa, lo que reflejó la dinámica de negociación interna entre los bloques.
La sesión transcurrió en un clima de intensa deliberación parlamentaria, reflejo de la relevancia y la controversia que genera la propuesta. Desde el oficialismo se destacó la intención de “modernizar” el régimen laboral con el propósito de fomentar la formalización del empleo y promover la competitividad económica, argumentos que fueron expuestos por los legisladores que respaldaron el proyecto.
En contraste, representantes de la oposición manifestaron preocupaciones respecto de posibles retrocesos en protecciones laborales y advirtieron sobre los efectos sociales y económicos de ciertas medidas incluidas. El rol de los sindicatos y las organizaciones gremiales también fue uno de los puntos más discutidos, con defensores de los derechos de los trabajadores instando a no debilitar instrumentos de negociación colectiva.
El presidente de la Nación y su equipo celebraron la aprobación en general como un avance significativo de su agenda legislativa para 2026, perfilando la reforma laboral como una de las iniciativas centrales para reconfigurar aspectos del mercado de trabajo argentino. Las autoridades anticiparon que el proyecto seguirá su curso en Diputados, donde se espera un análisis detallado en comisión y la posibilidad de nuevos aportes antes de su eventual sanción definitiva.
En paralelo, afuera del Parlamento se registraron movilizaciones de distintos sectores sociales durante el día de debate, expresando tanto respaldo como rechazo a la reforma. Las manifestaciones reflejaron el amplio interés público que rodea a este tema y la diversidad de posiciones respecto de las transformaciones propuestas.
