Gabriel Abrile ha pedido que «prime la cordura» ante el revuelo que generó en la UCR su sorpresivo salto hacia La Libertad Avanza (LLA), bendecido recientemente por Gabriel Bornoroni. Sin embargo, la verdadera falta de cordura parece estar en la profunda contradicción entre su vocación y su nuevo domicilio político.
Mientras Abrile celebra su alineamiento con el oficialismo nacional, la realidad golpea las puertas de los consultorios en Río Cuarto. Las clínicas de la ciudad están al borde del abismo, denunciando graves demoras en los pagos del PAMI —obra social que depende directamente del gobierno con el que Abrile acaba de aliarse—. Esta situación no es solo un problema administrativo: representa un riesgo inminente para las fuentes laborales de sus colegas y, lo que es peor, para la atención sanitaria de miles de jubilados riocuartenses.
Resulta incomprensible y hasta irónico que un profesional de la salud, que conoce de primera mano lo que significa estar en la trinchera médica, elija atar su futuro político a un espacio cuya gestión está desfinanciando el sistema sanitario de su propia ciudad.
En la política, los dirigentes pueden cambiar de camiseta buscando conveniencia, pero los pacientes y los trabajadores de la salud no tienen ese lujo. Hoy, el nuevo traje político de Gabriel Abrile le queda demasiado incómodo a su guardapolvo de médico.
Mientras Abrile celebra su alineamiento con el oficialismo nacional, la realidad golpea las puertas de los consultorios en Río Cuarto. Las clínicas de la ciudad están al borde del abismo, denunciando graves demoras en los pagos del PAMI —obra social que depende directamente del gobierno con el que Abrile acaba de aliarse—. Esta situación no es solo un problema administrativo: representa un riesgo inminente para las fuentes laborales de sus colegas y, lo que es peor, para la atención sanitaria de miles de jubilados riocuartenses.
Resulta incomprensible y hasta irónico que un profesional de la salud, que conoce de primera mano lo que significa estar en la trinchera médica, elija atar su futuro político a un espacio cuya gestión está desfinanciando el sistema sanitario de su propia ciudad.
En la política, los dirigentes pueden cambiar de camiseta buscando conveniencia, pero los pacientes y los trabajadores de la salud no tienen ese lujo. Hoy, el nuevo traje político de Gabriel Abrile le queda demasiado incómodo a su guardapolvo de médico.
