El intendente De Rivas, en su discurso de apertura de sesiones de 2026, ha adoptado una postura de «disciplina fiscal» y «eficiencia», que imita el enfoque de «equilibrio fiscal» del gobierno nacional. Esto significa que los grandes proyectos de infraestructura han sido reemplazados por un foco en la «sostenibilidad» y la «optimización de recursos», aceptando que el municipio debe funcionar sin ayuda financiera significativa de la Nación.
Sin embargo, a pesar del optimismo económico a nivel nacional, el intendente reconoció la grave «deuda estructural» en la ciudad, manteniendo la prioridad en la asistencia social, especialmente en salud y adicciones, ya que la pobreza, sobre todo la infantil, parece seguir siendo un problema visible en los barrios.
Además de prometer seguir trabajando para solucionar esa profunda deuda estructural, el intendente se comprometió a enfocar la gestión en la infraestructura básica, incluyendo el arreglo de calles y baches, y la realización de otras obras públicas esenciales para mejorar la calidad de vida en la ciudad.
Por otro lado, el domingo, en su acto en Laboulaye, el Gobernador Martín Llaryora reafirmó su postura de «vigilancia armada» frente al gobierno nacional. El mensaje provincial defendió activamente los recursos propios y la autonomía política, promoviendo la obra pública provincial (a diferencia de la parálisis nacional) y apoyando al sector agroexportador. El mensaje fue claro: el «modelo cordobés» de gestión activa se mantiene firme frente a la idea nacional de «retiro del Estado».
